Carlos Labolita, el detenido desaparecido del que habló Cristina.

Hace 45 años, Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner se abrazaban en La Plata con una pareja con la que habían vivido largos meses desde el año anterior. El golpe ya era un hecho. El terror y la muerte casi se podían palpar en las calles. Eran Gladis D’Alessandro y su compañero, Carlos Labolita. No sabían que iba a ser la última vez en la que se cruzaran con Carlos, que sería una de las víctimas del terrorismo de Estado. La vicepresidenta volvió a abrazarse este miércoles con Gladis 45 años después en Las Flores, al acompañarla en la puesta en valor del espacio de memoria que funciona en la que fuera la brigada de investigaciones de esa ciudad, donde Carlos estuvo detenido en abril de 1976.

La historia de “Chiche” Labolita y de su compañera, Gladis D’Alessandro, se anuda con la de Néstor y Cristina en septiembre de 1975, cuando la actual vicepresidenta llegó a la casa que habitaba la pareja para ofrecerles mudarse a su casa en City Bell. Vivieron allí hasta que Cristina y Néstor viajaron al sur para las fiestas de ese año y terminaron detenidos en enero de 1976 en Río Gallegos, como relata la periodista Sandra Russo en su libro La Presidenta. Al regreso, los cuatro se fueron a vivir a una pensión en La Plata, desde donde se separaron la madrugada del 24 de marzo de 1976. Gladis y “Chiche” estaban decididos a volverse a Las Flores.

En medio de los preparativos para regresar a Las Flores, se enteraron que el mismo 24 de marzo habían detenido al padre de “Chiche”, Carlos Orlando Labolita, un histórico militante de la CTERA local. Le habían golpeado la ventana en la madrugada de ese día. Lo habían sacado de la casa, subido a un camión e interrogado sobre su actividad como docente, y, sobre todo, le hicieron preguntas acerca de su hijo. Los militares estaban buscando a “Chiche”.

En realidad, “Chiche” estaba fichado por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) desde 1970, cuando estaba en quinto año de la escuela normal y editaba una publicación que se llamaba “El Polizón”. Así lo describían los servicios de la Bonaerense: “Alumno de 5° año, en la Escuela Normal Nacional y Comercial de la ciudad de Las Flores. Se ratifica el concepto de buen estudiante, como capacitado e inteligente, no así su conducta, ya que ha sido en diversas oportunidades amonestado y suspendido por Rebeldía e Inconducta, condiciones estas de gran arraigo, y que no disimula o trata de corregir. Autodefinido como Ateo, no oculta su condición de tal, como así tampoco su tendencia izquierdista”.”

Pese a que Kirchner les insistió que no lo hicieran, Gladis y “Chiche” volvieron a Las Flores. El 25 de abril de ese año se llevaron a “Chiche” cuando había ido a visitar a su madre. La familia volvió a verlo en la madrugada del 30 de abril, cuando lo arrastraron hasta la casa descalzo y con signos de haber sido ferozmente torturado.


El operativo transcurrió ante la mirada atenta de un oficial rubio, que muy tempranamente la madre de “Chiche”, Rosa Banegas de Labolita, reconoció como Alejandro Duret, porque también había participado del secuestro de su marido. Para entonces, Duret era el jefe de inteligencia (S2) del Grupo de Artillería Blindada con asiento en Azul. En enero pasado, la Cámara Federal de Casación confirmó que Duret debe continuar preso por su rol en el secuestro de “Chiche”.

Fuente: Página 12

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