El teletrabajo se adelanta a la agenda debido al COVID-19.

Antes de la pandemia, ya se hablaba del avance tecnológico en el ámbito laboral, pero lo situación actual adelanta las tratativas. Por Celeste Zurrian

Hoy nos encontramos con 21 iniciativas de proyectos presentados entre las cámaras de Diputados y Senadores. 14 de estas, corresponden a la cámara baja (Diputados del oficialismo), mientras que el resto a Senadores (5 Senadores del oficialismo, 2 del PRO).

Teletrabajo, home office, son las maneras por las cuales llamamos al trabajo desde nuestra casa, en esa relación entre empleado y empleador, fuera de las instalaciones de la empresa.

La Diputada oficialista Claudia Ormachea presentó un proyecto, y dijo: “No nos oponemos a que exista, sino que hay que regularla y garantizar un equilibrio entre la tecnología y la vida social de las personas”.

Mientras que la Senadora oficialista rionegrina Silvina García Larraburu, dijo: “Incluye a los trabajadores del sector público y privado”.

“El objetivo es brindar un marco regulatorio generando mejores condiciones para aquellos trabajadores que se encuentran incluidos o que no pueden acceder a esta forma de trabajo a distancia, y que carecen de protección jurídica por parte del Estado en sus relaciones laborales”.

Las leyes 20.744, 25.164, 24.600, serán aplicables a esta modalidad, en todo lo que resulte compatible con el régimen específico.

El teletrabajo no tiene una legislación en la Argentina. La ley es general y las particularidades deben ir en los convenios, ya que depende mucho de cada sector. Siempre será más fácil de modificar un convenio, que una ley.

Cabe recordar que más de un 70% de actividades, a nivel país, no ingresan dentro de esta regulación, ya que sus tareas a desarrollar, no pueden ser realizadas desde de su hogar.

Si continuamos en este balance del impacto de dicha modalidad, volvemos a caer en la cuenta de que una vez más… las más afectadas volvemos a ser las mujeres. En esa mezcla de llevar el trabajo a casa… o la casa al trabajo. Ya no sabemos dónde pararnos.

Sobre nosotras, siempre cargan los que aceres de la casa, ocuparnos de los niños, el trabajo… Ya venimos teniendo históricamente una nivelación inclinada hacia otro lado, necesitamos que en estas iniciativas nos incluyan como corresponde.

Sabemos y entendemos que como quien dice, “cada casa es un mundo”, y no podemos introducirnos en ellas para modificarlas, pero se comienza por tratar de pensar pautas que consideren a la mujer como sujeto y no como objeto.

Hoy trabajamos, limpiamos, cocinamos y abrimos la puerta para ir a jugar… Tanto mujeres, como hombres. Por lo tanto, cuando tengamos presente las condiciones de lo que se solicite para el teletrabajo, las partes que intervengan, tengan presente esto. También las herramientas de trabajo y los gastos que se requieran para poder brindar el servicio, tienen que estar cubiertas por el empleador.

No nos olvidemos del derecho a la desconexión.

“Los derechos obtenidos hasta el momento de cada gremio, no pueden tomar retroceso, por esto es muy importante el compromiso de los dirigentes gremiales para con los trabajadores”.

No generar cargas horarias.

No traspasar límites.

No generar agotamiento físico y mental.

No abusar de la situación actual.

¡El trabajo debe generar dignidad, no debe llevársela puesta!

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