Grindetti y la utilización monetaria de la Pandemia

Vamos a ser claros de entrada. Si desde el Municipio te dicen que les interesa la salud de los vecinos de Lanús, no les creas. Lo que les interesa es la plata. En principio, no gastarla. Y si se puede, mejor aún, recaudarla. Aún en tiempos de pandemia. Vamos a explicarte por qué. La historia es tragicómica. Más trágica que cómica, vamos a decirlo. El asunto tiene su complejidad y necesitamos que lo leas con tranquilidad para entenderlo. Y que mientras leas nunca te olvides que fue durante el gobierno de Mauricio Macri que el ministerio de Salud dejó de existir. Y que el Municipio de Lanús es macrista.

Durante estas 16 semanas de pandemia, los hospitales de Lanús -todos ellos dependientes de la provincia de Buenos Aires- tuvieron enormes conflictos para que el Municipio cumpliera con su responsabilidad. ¿Cuál era su responsabilidad? La derivación y el traslado de los pacientes leves a los hospitales de campaña, que en el partido de Lanús representan 700 camas. En criollo: los hospitales necesitaban liberar el espacio y recursos que ocupaban los pacientes leves para atender a quienes realmente lo necesitaban. Y el Municipio no quería trasladar a los pacientes leves para no gastar plata. ¿Plata en qué? En el traslado mismo, en la comida, en la atención, en las sábanas limpias. Todo es plata en esta vida. Los directores de los hospitales llegaron a quejarse porque tenían pacientes jugando con sus tablets. Pacientes que el Municipio no se llevaba.

Hasta que, más o menos en la misma fecha en que el gobernador Axel Kicillof se reunió por zoom con los directores de los 77 hospitales provinciales (el 25 de junio), se terminó de reglamentar el decreto 495/2020. El decreto establece que los aportes que cada distrito solicite a la provincia “tendrán el carácter de no reintegrables y la suma que se otorgue, conforme la disponibilidad presupuestaria, será el equivalente a dos mil pesos por día en que cada cama fue efectivamente ocupada para la atención de pacientes con COVID-19”. En otras palabras, por cada paciente leve, los municipios, Lanús entre ellos, recibirán 2000 pesos diarios. Ese día, Kicillof escuchó las quejas de los directores de los hospitales de Lanús sobre la actitud displicente y especulativa del Municipio. Y tomó nota mientras hablaban.

Fue a partir de la aparición de esos 2000 pesos que el Municipio comenzó a mostrarse ¿servicial? ¿amable? ¿samaritano? Los mismos que antes no atendían los llamados de los hospitales reclamando el traslado de los pacientes… ahora llaman todos los días. Ávidos de 2000 pesos, digo, ávidos de derivaciones. «No sé si me entendés el cambio de paradigma total en virtud del dinero que ahora se ofrece», ironiza una fuente consultada para esta nota.

El 6 de julio hubo una reunión por zoom entre los directivos de los hospitales y el jefe de Gabinete del Municipio, Diego Kravetz. Con su verborragia habitual, Kravetz arrancó diciendo «Nosotros estamos abiertos a cooperar, queremos que el distrito de Lanús salga adelante». El director de uno de los hospitales le respondió que si el Municipio estaba tan interesado en cooperar, bien podría entonces recibir en los hospitales de campaña a los pacientes con comorbilidad. Es decir, a los pacientes moderados, con enfermedades crónicas. «De esa manera -le dijo- sí descomprimimos el hospital y podemos recibir a los pacientes que requieren una atención hospitalaria integral». La respuesta de Kravetz, dijo un participante de la reunión, fue cri, cri, cri…

La diferencia entre los pacientes leves y los moderados es bien clara: los primeros necesitan cama, comida y que les tomen la fiebre; los segundos, en cambio, requieren atención médica. En otras palabras, para atender a los pacientes leves, con 2000 pesos alcanza y sobra: hasta te podés quedar con un vuelto si tenés ganas. Para atender a los pacientes moderados, en cambio, hay que invertir. Si no tienen oxígeno en el hospital de campaña, tienen que alquilarlo, como lo hacen los hospitales. Si tienen una enfermera por turno, puede que no les alcance y necesiten dos, tres, tal vez cuatro.

Ese es el «drama» del intendente Grindetti, de Kravetz y del secretario de Salud Gustavo Sieli: van a tener que invertir en Salud Pública el dinero que la provincia les dio para que inviertan en Salud Pública. Desde los hospitales, a medida que la pandemia avanza y se acerca el riesgo de que los recursos escaseen, la preocupación es exactamente la opuesta: cada cama que ocupen los pacientes moderados es una cama que no estará disponible si la necesita un paciente severo.

Fuente: La Unión de Lanús

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