NI UNA MENOS. A cinco años, el mismo reclamo

Por PatriciaCisneros

Hace cinco años atrás se realizaba la primer marcha por “Ni una Menos”, una consigna que invitó a la reflexión, el clamor, la visibilizacion masiva de nuestros miedos ante las reiteradas injusticias sobre nuestros cuerpos, el 3 de Junio de 2015 se desataba una ola de Feminismo que crece y crece en Argentina, la lucha la preceden movimientos y organizaciones que hasta ése momento no tenían agenda pública todo era aún más difícil, a partir de 2015 el hartazgo ante los femicidios y la violencia machista mutó a una comunión entre las mujeres reconociendo  también las disidencias y diversidades como pares.

A cinco años de aquella primer marcha seguimos reclamando por nuestras vidas y la de las mujeres que enmudecieron con violencia, cada 30 hs asesinan a una mujer por pobre, por indígena, por travesti, trans, lesbiana, por militante, por ser independiente, por ser libre, por decidir sobre su cuerpo, por elegir, por denunciar, en manos de un patriarcado de quienes  por miedo a perder el poder machista nos matan y por el sólo hecho de ser MUJER, las denuncias crecen  a lo largo de todo el país, las estadísticas  (en su mayoría llevadas a cabo por observatorios generados con presupuestos propios de los colectivos feministas ) reflejan la vulnerabilidad en los tiempos de crisis económica, resulta que la relación de pobreza incide directamente en la vida de una mujer, son las primeras que la sufren, el desempleo y la falta de oportunidades igualitarias para mujeres mayores, monoparentales, las travestis y trans es el reflejo de que la deuda es con nosotras, y conlleva la desigualdad con otras minorías invisibilizadas, la de les niñes que sufren la falta de educación , alimento además de maltratos y abusos.

Éste miércoles el colectivo Ni una menos publicó en sus redes sociales un comunicado al que adhieren, organizaciones, cooperativas, sindicatos y demás ,en uno de sus párrafos donde hace referencia a Ramona Medina entre otres victimas , dice: “Lo sabemos, las trabajadoras de la economía popular que seguimos sosteniendo comedores y merenderos en los barrios, las tareas de cuidado se acumulan, sin ser reconocidas ni remuneradas, sin que se respeten nuestros derechos laborales. Somos las que tejemos redes y acompañamos. A nuestros espacios recurren mujeres víctimas de violencia, se hacen talleres, se brinda asistencia, se da apoyo escolar, se vacuna, se festeja, se hacen velorios. Hoy gritamos fuerte, todas juntas, porque no queremos llorarnos, queremos festejarnos. No queremos aplausos para quienes ponen el cuerpo, queremos salario universal y derechos contra la precarización de nuestras vidas “

Si bien hemos avanzado en retrospectiva a la primer marcha de junio, los medios de comunicación de a poco comenzaron a reflejar las diferentes situaciones de violencias a las mujeres como tal lo cual ayudó mucho, aunque la perspectiva de género todavía es una materia pendiente a nivel cultural y transversal en toda la sociedad ,en ello también trabaja fuerte  el Ministerio de género, mujeres y diversidades de la Nación, el cual reclamamos que cuente con un mayor  presupuesto específico para llevar a cabo una política de gestión federal, de otra manera es muy difícil poner en acción las temáticas que están en agenda, y con la crisis económica  sumada a la situación sanitaria a nivel mundial por la pandemia incrementa esta vulnerabilidad.

Recuerdo aquel miércoles de junio de 2015, en mi trabajo algunas compañeras se pronunciaban solidarias e indignadas por las muertes de aquellos días, los abusos y violencias y así una anécdota se sumaba a la otra, no habían remeras ni colores partidarios  fuimos al congreso juntas, se hizo tarde, entre el ruido, el humo y las cientos de chicas encontrándose muchas por primera vez en las calles, en lucha, no puedo no recordarlo como épico, todas empatizamos con nuestra condición de mujer cómplices de tantos abusos que reconocemos desde pequeñas, todas sabíamos y sabemos de que hablamos, nos criamos y crecimos sabiendo que íbamos a tener que defendernos y luchar por nuestros lugares y espacios, algunas todavía no reconocen esa pugna por la igualdad en los movimientos feministas, pero detrás de ellos, detrás de cada mujer hay una historia un legado.

Necesitamos dejar de ser una estadística marginal, una minoría dramática, de violencia, de desigualdad y muerte. Estamos en movimiento  nos encontramos aquella vez en 2015 y nos empoderamos, seguimos tejiendo redes de contención y aunque el machismo  calló muchas voces , y algunas aun no tienen voz para denunciar,  debemos aún en medio del dolor, del privilegio de algunas, de la pandemia ,el racismo y la crisis gritar más fuerte y abrazarnos simbólicamente en estas líneas o en los ojos de todes, podemos llevar un tapabocas por protección del coronavirus pero necesitamos que la sociedad y el estado nos protejan de las violencias institucionales con políticas reales y federales.

¡NI UNA MENOS! ¡VIVAS, LIBRES Y DESENDEUDADAS NOS QUEREMOS!

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