No basta con apagar la tele o desconectar un rato de las redes, la violencia es cada vez más explícita

Por: Patricia Cisneros

No basta con apagar la tele o desconectar un rato de las redes, la violencia es cada vez más explícita y se normaliza a diario escuchar o leer intolerancia, discriminación, y misoginia sin que muchos se inmuten de tal situación

Situándome en este año, para ser más precisa desde que comenzó el aislamiento preventivo y obligatorio en nuestro país, nos vimos en una nueva realidad para comunicarnos, de repente y de a poco nuestro foco está en los medios de comunicación y las redes sociales de una forma aún más significativa.

Cuando todo comenzó, comulgamos la misma preocupación sobre el covid 19 y la salud en general, de a poco eso pasó a ser oportuno para algunos sectores políticos que aprovechando la atención de seguidores instalaron la disconformidad sobre las políticas públicas llevándolas a lo partidario y, todo tiene que ver con todo, esto sucedió en todo el mundo, en EE UU por ejemplo se evidenciaron sus terribles problemas raciales y de discriminación que padecen hace miles de años sólo que esta vez estábamos todos viendo la tv y nos movilizó; en cambio en Argentina ¿la famosa grieta es parte del problema? la sensibilidad y vulnerabilidad psicológica y/o emocional de las personas por el encierro desató una horda de reproducciones de discursos, acciones y pensamientos agresivos en la comunidad, la discriminación, el egoísmo se ven reflejados en cada minuto de aire en televisión, en la radio y sobre todo en la redes sociales, y sin dudar la población de mujeres y diversidades son quienes más sufren estos eventos.

En esta oportunidad apunto a reflexionar: ¿cuándo pasamos a leer como “normal” agresiones físicas, personales, descalificantes sobre mujeres públicas y o políticas? Las amenazas de muerte y violación que por ejemplo sufrió la legisladora porteña Ofelia Fernández en su cuenta de twitter en el mes de junio por el hecho de ser joven y mujer, las constantes agresiones que sufre la reconocida abogada Graciana Peñafort, la feminista Señorita Bimbo que es censurada reiteradamente además de ser víctima de  gordofobia, censura a  ilustradoras  en sus cuentas de Instagram o twitter como Ro Ferrer, la violencia al sexualizar la imagen de Carla Vizzoti por el periodista Lanata, ni hablar de las agresiones que recibe constantemente desde hace años la actual vicepresidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner, su nombre ha sido y es a diario vapuleado difamado, hace poco  públicamente el periodista Baby Etchecopar dijo en un programa de tv que ella era “el cáncer de la Argentina” ante la mirada y oídos de muchas personas públicas que no repudiaron semejante agresión, y  de ésa y otras muchas formas  a través de los años se instalan en la sociedad como normal este tipo de micromachismos disfrazadas de humor, con ironías y chicanas sobre las mujeres.

Esto es grave para todos como sociedad, independientemente del color político, las agresiones  peyorativas a una mujer por su aspecto físico o su vida personal (si toma pastillas, si toma alcohol, si usa transparencias etc) nos afecta a las mujeres de a pie, a las feministas y las que no lo son, a las futuras generaciones que hoy todo lo ven y están súper conectados con la tecnología a temprana edad y luego reproducen estos comportamientos patriarcales.

Si no advertimos y levantamos la mano para repudiar sobre el contenido del mensaje que damos al hablar o al hacer silencio ante ellos, debilitamos y agotamos nuestra propia voz , la expresión, el oído y a los receptores pero  sobre todo legitimamos todo aquello que hace daño.

La violencia mediática, simbólica y/o política contra el género es peligrosa, no sólo desacredita la idoneidad de una mujer, atenta contra nuestra democracia, anula la libertad y desarrollo de las mujeres, niñxs y diversidades. La formación en género debe llegar como política federal y cultural a cada lugar de nuestra sociedad.

Por último, apelo para cambiar paradigmas. Adherir y adaptar la ley Micaela o formación en género para los medios de comunicación en todos sus soportes digitales, visuales, radio, gráficos, de contenido ficción, de entretenimiento e informativos, todxs.

La tolerancia, la empatía, la sororidad, la solidaridad y la igualdad se construye entre todxs, estemos atentxs.

#NoAlaViolenciaSimbólicayMediatica  #NoAlaViolenciaMachista #NoalaviolenciaPolitica

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